¿Qué procesos se pueden automatizar?
Tareas repetitivas con entradas, reglas y salidas claras, como avisos, clasificación, sincronización o preparación de documentos.
¿Qué procesos no conviene automatizar?
Los inestables, poco frecuentes o sensibles cuando no existe una forma fiable de revisar el resultado.
¿Es necesario usar inteligencia artificial?
No. Muchas automatizaciones funcionan mejor con reglas simples; la IA se añade cuando aporta una capacidad necesaria.
¿Se pueden conectar CRM, formularios y correo?
Sí, si las herramientas ofrecen acceso adecuado y se definen permisos, campos, errores y responsables.
¿Cómo se controla un fallo?
Con validaciones, registros, alertas, reintentos y una salida manual para casos no previstos.
¿Cuánto tarda una automatización?
Depende de pasos, herramientas, datos y excepciones. El alcance se fija después de mapear el proceso.
¿Cómo se mide el ahorro?
Comparando tiempo, incidencias y calidad antes y después, descontando mantenimiento y revisión.
¿Puede una automatización crecer por fases?
Sí. Conviene validar primero un flujo pequeño y añadir complejidad solo con evidencia.
¿Quién mantiene la automatización?
Debe existir un responsable y documentación sobre reglas, accesos, dependencias y recuperación.
¿Qué información necesitáis para empezar?
Un ejemplo real del proceso, volumen, responsables, herramientas, errores habituales y resultado esperado.